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13 may UN GENIO LITERARIO YUKIO MISHIMA

Me siento totalmente honrada pudiendo escribir sobre Mishima, este año el legendario escritor descendiente de un antiguo linaje sumurái cumpliría 90 años, por esto queremos recordarlo en Curador.

Seguramente todos los lectores de Curador sabrán cómo murió Yukio Mishima, pero no muchos cómo fue su vida, su día a día, sus miedos y pasiones, lo desmenuzamos para ti.

Mishima tuvo una infancia solitaria y algo traumática, fue criado por su abuela quien le prohibía escribir, por lo que de niño tenía que esperar a la noche para encerrarse en su cuarto y escribir sin ser descubierto. Firmó su primer cuento con tan sólo 13 años y alcanzó la gloria como escritor con una novela semi-autobiográfica Confesiones de una máscara (1949) que trata la vida de un joven homosexual que oculta su deseo por personas del mismo sexo. Y es que Mishima se cree que fue homosexual (aunque nunca se ha podido demostrar tal afirmación) y no debía ser fácil en el Japón de los años 50, para un escritor de familia muy conservadora e ideas políticas fascistas, llevar una vida plena siendo homosexual. El mismo manifestó que la primera experiencia de placer sexual que tuvo fue al contemplar arte sacro, en concreto una imagen del martirio de San Sebastián, donde aparece el santo derramando sangre, con el torso cosido a flechas maniatado a un árbol.

Mishima, como tantos otros compañeros suyos de la adolescencia fue llamado a filas durante la segunda guerra mundial, uno de sus sueños era ingresar como piloto kamikaze pero se truncó ya que el doctor que lo examinó dictaminó que no era válido al sufrir durante esos meses tuberculosis, gracias a este doctor en parte, podemos disfrutar de su arte literario.

Mishima fue un escritor de amplio espectro, agasajando a sus lectores con novelas, ensayos, cuentos y obras teatrales (kabuki). Obtuvo una fama internacional, muchas de sus obras se traducían en diferentes idiomas y en Japón consiguió las más altas cotas de popularidad y reconocimiento. Tanto fue así que su colega de profesión, el escritor Yasunari Kawabata, al recibir el premio Nobel de Literatura en 1968, al que también Mishima estaba propuesto, éste declaró: No comprendo cómo me han dado a mí el Premio Nobel existiendo Mishima. Un genio literario como el suyo lo produce la humanidad sólo cada dos ó tres siglos. Tiene un don casi milagroso para las palabras.

El genio japonés mostraba una clara fascinación por la muerte y por el reconocimiento que se le da tradicionalmente a los suicidas en Japón, por lo que ensayó su suicidio durante años y el día que lo puso en práctica, aquel 25 de noviembre de 1970 dejó al mundo boquiabierto. Él quiso morir de esta manera, emulsionando lo romántico y lo excéntrico, como la obra literaria que legó y que hoy día podemos disfrutar.

Escrito por Pilar de Andrés Montero

Pilar de Andrés
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